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Cómo leer las etiquetas de los productos de cosmética

Cabecera: The Moisturizer - Cómo leer las etiquetas de los productos de cosmética

¡Hola! ¿Qué tal estás? Hoy os traigo un nuevo post para la categoría de Sabías que… Hoy os quiero hablar de algo que a muchos nos preocupa: entender los ingredientes de los productos de cosmética. Con frecuencia, cuando vamos a comprar un producto, miramos los ingredientes en su etiqueta. En ocasiones buscamos algún ingrediente que conozcamos y, en otras muchas, nos encontramos con una serie de químicos incomprensibles. Por eso hoy quiero ayudaros a entender mejor las etiquetas para que no volváis a tener problemas con ellos y sepáis lo que os aplicáis.

En este post voy a tratar algunas cuestiones que son un poco complicadas de entender, pero intentaré ser lo más claro posible para que no te pierdas entre ingredientes y códigos. Entre los temas que voy a tratar nos encontramos:

  1. Cantidad de ingredientes: menos es más.
  2. Tipos de ingredientes: principios activos, excipientes y aditivos.
  3. ¿Qué es el INCI?
  4. Ingredientes a evitar en los productos de cosmética.
  5. Por qué los productos de cosmética no necesitan perfumes.
  6. La importancia de la fecha de conservación.

 

 

1. CANTIDAD DE INGREDIENTES: MENOS ES MÁS.

Esta es una regla de oro que no debes olvidar. En general, en cosmética hay una cierta tendencia a incorporar una cantidad excesiva de ingredientes a los productos para así aportar texturas, aromas, colores y otros elementos accesorios que realmente no son imprescindibles. Es cierto que la proporción de estos químicos suele ser muy baja, pero en este caso lo que quiero tratar no es la cantidad perjudicial de ellos, sino lo innecesario de su incorporación. Al fin y al cabo, su uso hace que apliquemos sobre nuestra piel una serie de compuestos que realmente no necesitamos y que terminan por absorberse en nuestro organismo. 

Actualmente hay una gran tendencia hacia el minimalismo en cosmética. La idea fundamental tras esto consiste en crear productos con una mayor concentración de principios activos de calidad que nos aporten resultados eficaces y una menor proporción de los ingredientes que son realmente accesorios. Así, conseguimos una cosmética más útil y de mayor calidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esto puede derivar en productos con una vida más corta o con olores y texturas menos atractivas.

En mi caso, no tengo una piel especialmente sensible, quizás la zona que más sufre es el cuello (sobre todo después de afeitarme). Sin embargo, sí que he notado entre mis amigos y familiares con la piel más sensible que prefieren usar productos con una menor cantidad de ingredientes. La razón por la que las pieles más sensibles optan por el minimalismo es bastante sencilla: al usar menos ingredientes es menos probable que éstos causen reacción o, en caso de que haya algún ingrediente que irrite la piel, es más fácil de aislar y determinar cuál es.

Por último, la elaboración de cosmética con menos ingredientes también permite que éstos sean más naturales. Al fabricar productos que son prácticamente en su totalidad principios activos se puede conseguir que éstos sean de origen natural, una tendencia con muchos seguidores. En relación a este aspecto quiero mencionar algo bastante relevante: a día de hoy no hay ningún tipo de normativa que regule lo que en cosmética se entiende por natural, orgánico o ecológico. Por tanto, no os fiéis de los productos que usan estos adjetivos en sus etiquetas y su publicidad. Para saber si un producto cosmético es realmente natural, orgánico o ecológico tendréis que informaros mejor, buscando la filosofía de la marca y sus valores. Con un poco de suerte dentro de poco tiempo podré actualizar este post recogiendo lo que debemos entender por natural, orgánico y ecológico, hasta entonces tendréis que investigar por vuestra cuenta. En cualquier caso, a continuación os hablaré de los distintos tipos de ingredientes y de algunos trucos que os pueden ayudar a comprender cuáles son de origen mineral o vegetal. 

 

 

2. TIPOS DE INGREDIENTES: EXCIPIENTES, ADITIVOS Y PRINCIPIOS ACTIVOS.

A la hora de leer las etiquetas de cosmética hay que entender que todos los productos usan tres tipos básicos de ingredientes en su composición: principios activos, excipientes y aditivos. Voy a intentar explicarte de la forma más sencilla posible qué es cada uno de ellos para que no vuelvas a tener dudas y puedas localizarlos más fácilmente cada vez que cojas un producto de cosmética.

 

Excipientes:

Los excipientes son el componente que aporta textura al producto cosmético. En función de los excipientes que incorpore un producto éste podrá ser una crema, un gel, una emulsión, una espuma, etc. Hay que tener en cuenta que todos los productos incorporan algún tipo de excipiente para que tenga una textura concreta. Esto no implica que los excipientes sean perjudiciales, en absoluto. El excipiente más común es el agua (ya que es barata e inocua), aunque en las etiquetas de los productos cosméticos podemos encontrar habitualmente otros como la glicerina, el alcohol, la acetona o las siliconas, utilizados en aquellos casos en que los principios activos (de los que hablaré más adelante) no sean solubles en agua.

 

Aditivos:

Los aditivos son componentes que se incorporan a los productos de cosmética para conseguir una mejor conservación o un aspecto más agradable. Son los encargados de dar a los productos su olor y su color, entre otros aspectos. Son los responsables de que los productos sean suaves, rugosos, gelatinosos, pegajosos, ligeros, etc. Naturalmente, los aditivos pueden ser inocuos o pueden ser perjudiciales. Como mencionaba anteriormente, actualmente hay una gran tendencia en cosmética a minimizar los ingredientes que incorporan los productos, lo que está haciendo que cada vez se usen menos aditivos en favor de productos con una mayor concentración de principios activos y que cada vez se busque más el uso de aditivos de origen natural. En general, quienes tienen la piel más sensible suelen agradecer el uso de menor cantidad de aditivos, ya que suelen ser los ingredientes más perjudiciales y que mayores irritaciones y problemas les causan. Algunos de los aditivos más comunes que podemos encontrar son BHT y BHA (que evitan la oxidación del producto), Phenoxyethanol y Methylparaben (para evitar la proliferación de bacterias, aunque éste segundo es preferible evitarlo por su tendencia a irritar), ácido láctico (para regular el pH), limonene (para aromatizar), etc.

 

Principios activos:

Los principios activos son el componente más importante de cualquier producto de cosmética. Para entendernos, son los ingredientes que le aportan su eficacia real y que hacen que el producto dé resultados reales. Por supuesto, hay infinidad de principios activos y cada uno te aportará resultados diferentes en función de su naturaleza. Os voy a hablar muy resumidamente de algunos de los principios activos más comunes, pero más adelante publicaré diversos posts hablando detenidamente de estos y otros productos:

  • Aceite de árbol de té: tiene propiedades calmantes, antioxidantes y antiinflamatorias, lo que lo convierte en un aliado perfecto cuando tenemos brotes de acné.
  • Ácido hialurónico: ayuda a conservar la hidratación de la piel de forma muy eficaz
  • Ácido láctico: ayuda a conservar un tono uniforme de la piel. Incrementa la sensibilidad ante la radiación ultravioleta, por lo que hay que usarlo con precaución.
  • Aloe vera: tiene importantes propiedades hidratantes y calmantes.
  • Cafeína: tiene propiedades antioxidantes y descongestivas (lo que la hace excelente en los contornos de ojos).
  • Calamina: ayuda a aliviar la irritación de la piel.
  • Caolín (arcilla blanca): ayuda a absorber los excesos de grasa de la piel y mejora la circulación sanguínea.
  • Carbón activado: limpia la piel en profundidad, retirando los excesos de aceite sin deshidratar.
  • Coenzima Q10: es un antioxidante de gran potencia que, además, ayuda a prevenir los signos del envejecimiento y a minorar las arrugas.
  • Cúrcuma: ayuda a reducir los niveles de aceite y a corregir las cicatrices en la piel. 
  • Escualeno: permite mantener la piel hidratada y suave, mejorando también la absorción del resto de principios activos.
  • Manteca de karité: ayuda a mantener la piel protegida e hidratada.
  • Péptidos: colaboran en la regeneración de la piel. Su nivel disminuye con el paso de los años, por lo que la incorporación por medio de sérums, boosters y cremas puede resultar muy práctica.
  • Retinol: es el producto con mayor número de estudios que respaldan sus propiedades antiedad, ayudando a mantener un tono equilibrado y a reducir la visibilidad de las arrugas. Quienes tengan la piel sensible han de usarlo con cuidado, ya que al principio puede irritar la piel.
  • Rosa mosqueta: ayuda a mantener la piel hidratada y facilita la cicatrización.
  • Té verde: sus propiedades antioxidantes minimizan la visibilidad de los signos de la edad y ayuda a mantener la piel libre de acné.
  • Vitamina C: tiene propiedades antioxidantes para mantener la piel firme, tersa y con un tono uniforme y sin manchas.
  • Vitamina E: es un antioxidante que ayuda a mantener equilibrado el tono de la piel, a facilitar la cicatrización y a minimizar el acné.
  • Zinc: ayuda a controlar los niveles de aceite y facilita la cicatrización.

 

 

3. ¿QUÉ ES EL INCI?

Si alguna vez te has parado a investigar sobre el tema del que te estoy hablando hoy es muy probable que te hayas topado con estas siglas. INCI son las siglas de International Nomenclature of Cosmetic Ingredients (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos). Es un conjunto de reglas establecido en Estados Unidos a principios de la década de 1970 por la CTFA (Cosmetic, Toiletry, and Fragrance Association: Asociación de Cosmética, Productos de higiene y Fragancias) para regular de forma clara la forma de denominar los distintos ingredientes que esos productos incorporan. A día de hoy, este listado se ha convertido en un estándar internacional con más de 16.000 ingredientes registrados. Leer las etiquetas de cosmética es mucho más sencillo gracias al INCI. 

Las reglas del INCI son muchas, pero algunas de las que más nos interesan son las siguientes:

  • El orden en que se incluyen los ingredientes depende de su concentración, será decreciente. Hay una mayor cantidad de los ingredientes que primero aparecen y menor cantidad de los ingredientes que aparecen en menor lugar. Los ingredientes de los que hay una concentración inferior al 1% pueden mencionarse sin un orden concreto.
  • Los nombres de los ingredientes se incluyen en latín, pero pueden escribirse en dos idiomas (por eso en muchas ocasiones encontramos ejemplos como: Aqua / Water).
  • Los derivados directos de plantas usan nomenclatura del sistema Linneo (por ejemplo, Pyrus Malus es la manzana).
  • El fabricante puede solicitar por confidencialidad la exclusión de varios ingredientes de dicho listado. Este punto me parece bastante controvertido, ya que puede dar lugar a que la publicación del listado sea inútil.
  • Los colorantes pueden aparecer al final del listado, sin un orden concreto por medio del Código CI (por ejemplo, el Azul No.1 sería CI42090).

Aquí puedes ver un listado con todos los ingredientes cuyo uso está autorizado en productos cosméticos, aunque puedes armarte de paciencia porque tienes muuuucha lectura ahí. 

 

 

4. INGREDIENTES A EVITAR EN LOS PRODUCTOS DE COSMÉTICA.

Este es un tema bastante complicado, hay muchísima información disponible al respecto, tanta que en ocasiones resulta difícil separar lo objetivo de los rumores y lo que no tiene un auténtico respaldo empírico detrás. No quiero ser dramático, así que me limitaré a mencionar algunos ingredientes -y el uso que se les da en cosmética- que podemos encontrar habitualmente y que pueden ser perjudiciales. Con esto no quiero decir que sean directamente tóxicos o nocivos, solo que pueden resultar negativos y que, en la medida de lo posible, conviene evitar:

  • Aluminio: se usa como calmante y reafirmante.
  • BHA y BHT: se usa como antioxidante para una mejor conservación de los productos.
  • Butoxietanol: se usa como disolvente.
  • DBP, DEHP, DEP: se usan para conseguir que los aromas se adhieran a la piel.
  • Diazolidinyl Urea y Urea Imidazolidinyl: se usan como conservantes.
  • EDTA: se usa para dar estabilidad a los compuestos.
  • Formaldehide: se usa como fijador.
  • Fragancia / Perfume: se usan para aromatizar los productos y pueden incluir diversos ingredientes. 
  • Hydroquinone: se usa para aclarar la piel.
  • Mercurio (Timerosal y Merthiolate): se usa como conservante y como antiséptico.
  • Oxybenzone: se usa como protector solar.
  • Parabenos (Isobutilparabén, Butilparabeno, Metilparabeno, Propilparabeno): se usan como conservantes por sus propiedades antibacterianas.
  • PEG, PPG: se usan como disolventes.
  • Sodium Lauryl / Laureth Sulfate: se usa para que los productos hagan espuma.
  • Toluene: se usa como disolvente.
  • Triclosan: tiene propiedades antibacterianas.

Como puedes ver, tan sólo me he centrado en el uso que se le da en la industria cosmética a estos ingredientes tan polémicos. No quiero centrarme en las posibles consecuencias del uso de cada uno de ellos porque es algo altamente variable y porque no considero que este sea el lugar o el momento para entrar en esa materia. En cualquier caso, todos esos son ingredientes que pueden dar lugar a irritación y otros problemas de salud, por lo que yo, siempre que puedo, intento evitar usar productos que los contengan (aunque en ocasiones sea inevitable).

 

 

5. POR QUÉ LOS PRODUCTOS DE COSMÉTICA NO NECESITAN PERFUMES.

En primer lugar, resulta bastante obvio: los productos de cosmética no necesitan perfumes porque éstos sólo aportan olor. Evidentemente, siempre vamos a preferir un producto con un aroma atractivo que otro mucho más neutro. La función de los perfumes en los productos cosméticos es hacerlos más llamativos al público para que su uso nos resulte mucho más agradable y para que nos enganche más.

En principio, la presencia de perfumes no debe por qué alarmarnos o preocuparnos, son un ingrediente más y su finalidad no debe perjudicarnos. Sin embargo, normalmente en la industria cosmética se tiende a usar perfumes artificiales (tales como Bromocinnamal, Citronellol, Cinnamal, Etanol, Eugenol, Geraniol Isoeugenol, Limonene, Linalool, etc.) en lugar de los perfumes derivados de aceites esenciales vegetales. La diferencia entre ambos es clara, los perfumes artificiales son mucho más económicos y sencillos de conseguir pero, por otra parte, tienen una mayor tendencia a causar irritación y molestias. Por tanto, no es la presencia de perfumes lo que resulta perjudicial, sino la presencia de perfumes artificiales.

Estas circunstancias que he mencionado son la causa principal de que aquellos con pieles sensibles perciban una mayor irritación al usar productos que contengan perfumes. Como es lógico, la proporción de perfumes no tiene por qué ser muy elevada, al fin y al cabo con una cantidad ínfima se puede lograr aportar el aroma deseado al producto. En cualquier caso, siempre será preferible un producto en que el perfume aparezca en la parte final del listado de ingredientes (ya que así, como comenté antes, su proporción será inferior).

Por último, hay un aspecto que no me gusta en absoluto en relación a los perfumes y la industria. Aunque en los listados de ingredientes se recoja que un producto contiene perfume o fragancia, dicho perfume puede estar compuesto por distintos ingredientes, a su vez. Las marcas no están obligadas a declarar dichos ingredientes como secreto comercial, por lo que es un área en la que se les da excesiva libertad para formular los productos cosméticos a su antojo, sin necesidad de informar adecuadamente a los compradores. Así, bajo la aparentemente inocua etiqueta de «perfume» algunas marcas aprovechan para camuflar algunos ingredientes de los que, en otros casos, huiríamos despavoridos.

 

 

6. LA IMPORTANCIA DE LA FECHA DE CONSERVACIÓN.

En este post he hablado de muchos aspectos relacionados con cómo debemos leer las etiquetas de los productos de cosmética. Me he centrado especialmente en los ingredientes, pero hay otro aspecto muy importante que no debemos dejar de lado: la fecha de conservación. En ocasiones olvidamos que, igual que sucede con la comida, los productos de belleza y cosmética tienen fecha de caducidad. En ocasiones, ésta es una fecha concreta que aparece inscrita en el envase. En otros casos, aparecerá una imagen de un envase con una inscripción al lado: 6M, 12M, 24M, etc. Esto hace referencia a la cantidad de meses que el envase puede estar abierto antes de que el producto empiece a perder sus propiedades. 

Hay que tener en cuenta que la fecha de caducidad no es el único indicador que establece cuándo debemos dejar de usar un producto de cosmética. Cualquier cambio en la textura, el olor o el color del producto puede indicarnos que, por alguna circunstancia, está en mal estado y que debemos dejar de usarlo (o, de lo contrario, puede incluso resultar perjudicial para nuestra piel). En ocasiones, simplemente la luz del sol puede dañar los productos más sensibles, por lo que siempre tendremos que conservar los productos de cosmética en un lugar fresco, seco y donde no reciba luz solar directa.

 

En este post he intentado hablaros en detalle acerca de los aspectos más relevantes para saber cómo leer correctamente las etiquetas de los productos de cosmética. Ahora ya sabes un poquito más acerca de cómo debemos leerlas, de los distintos tipos de ingredientes y de aquellos que pueden resultar beneficiosos o perjudiciales estarás preparado para coger cualquier envase de los que tienes por casa y entender mejor su composición.

 

Si tienes cualquier pregunta acerca de cómo leer las etiquetas de los productos de cosmética o quieres que escriba un post sobre algún tema en concreto no dudes en dejarme un comentario.

 

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