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Cómo limpiarte bien la cara

Cabecera The Moisturizer - Cómo limpiarte bien la cara

¡Hola hola! ¿Qué tal estáis? Hoy os traigo un nuevo post para que sigáis aprendiendo sobre vuestra piel y sobre cómo debéis cuidarla correctamente. En este caso, os voy a contar en más detalle por qué es importante lavarte y exfoliar la cara y cómo debes hacerlo.

Con mucha frecuencia, cuando me habéis hablado de vuestras rutinas de belleza, me he dado cuenta de que hay muchas dudas acerca de cómo limpiar correctamente vuestra piel y esto os lleva a problemas como deshidratación y acné.

No es fácil resumir todo lo que rodea a la limpieza de la piel en un post, y seguro que más adelante publicaré otros sobre este tema. En cualquier caso, para que vayáis empezando a aprender sobre cómo limpiaros bien la cara, los temas que voy a tratar en este post son los siguientes:

  • Por qué necesitas limpiar tu piel.
  • Cómo limpiarte bien la cara.
  • Exfoliación: ¿es importante?
  • Tipos de exfoliantes.

 

 

1. POR QUÉ NECESITAS LIMPIAR TU PIEL.

A algunos os puede parecer muy obvio, pero de vez en cuando es importante repasar por qué hacemos lo que hacemos. Durante el día nuestra piel se enfrenta a muchos elementos que la dañan y ensucian: contaminación, polvo, arena, lluvia, viento, tejidos, nuestras propias manos, etc. Todo eso se termina depositando en mayor o menor medida sobre nuestra epidermis, trayendo consigo bacterias y otros microorganismos que pueden causar infecciones, acné e irritaciones si no los retiramos. Además, todas esas partículas terminan cubriendo nuestros poros, impidiendo que nuestra piel respire, contribuyendo a su deshidratación y a que tenga un aspecto menos saludable.

Como os he contado en otras ocasiones, la limpieza es la primera fase de vuestra rutina de belleza, y por tanto es crucial para que el resto de esta tenga sentido. Si no limpias bien tu piel, hidratarla no tendrá sentido, ya que tu piel no podrá absorber correctamente los sérums, boosters e hidratantes y, además, contribuirás a que todos los microorganismos que han ido llegando a tu cara vivan felices y contentos. 

No sólo tenemos que lavarnos la cara a diario, sino que hay que hacerlo al menos dos veces al día: por la mañana y por la noche. Al lavarte la cara por la mañana no sólo preparas tu piel para el resto de productos de tu rutina de belleza, sino que con la limpieza retiras todas las partículas que han podido quedar depositadas durante la noche (al estar en contacto con la almohada, por ejemplo) y otros productos que hayas podido usar en tu rutina de noche (como son las sleep masks, de las que os hablé en este post, mascarillas pensadas para dejarlas actuar durante toda la noche y retirarlas por la mañana). Por otra parte, cuando te lavas la cara por la noche lo que consigues es retirar los restos de protector solar y maquillaje, además de las demás partículas que se han depositado sobre tu piel durante todo el día. ¿Y qué pasa si no te lavas la cara? Pues que todas esas partículas quedan sobre tu piel, desequilibran su pH y favorecen la presencia de microorganismos que la dañan, de forma que terminarás con granitos o con la piel grasa o deshidratada.

 

 

2. CÓMO LIMPIARTE BIEN LA CARA.

Lavarte la cara puede parecer algo muy sencillo y obvio, pero tiene más miga de lo que parece. Acostumbramos a pensar que lavarnos la cara es simplemente echar un poco de agua y usar un jabón cualquiera, pero no es así. Tenemos que buscar siempre los productos adecuados a nuestro tipo de piel, no todos los jabones son iguales y no todos actúan igual sobre nuestra cara. En general, conviene buscar limpiadores con un pH bajo (ácido), ya que éstos no deshidratan nuestra piel al interactuar bien con la barrera hidrolipídica, que también tiene un pH relativamente bajo. Además, los limpiadores con un pH más ácido se llevan mucho mejor con las pieles más sensibles, lo que los convierte en una opción ganadora para todos. A mí hay dos limpiadores con pH bajo que me gustan especialmente: el COSRX Low pH Good Morning Gel Cleanser, que puedes conseguir en Wishtrend y en Lookfantastic; y el ByWishtrend Acid-duo 2% Mild Gel Cleanser, que puedes conseguir en Wishtrend.

En vuestros comentarios he visto que muchos sabéis de la importancia de la doble limpieza y la practicáis. Además, he visto que usáis agua micelar con bastante más frecuencia de la que me gusta a mí. Un recordatorio nunca está de más, y para quienes no conozcáis la doble limpieza, debéis saber que consiste en usar en primer lugar un producto de base oleosa (como son las mantecas, leches y aceites limpiadores) y, a continuación, un gel o jabón limpiador de los de toda la vida. Con la primera fase de la limpieza consigues retirar los restos de maquillaje y de protector solar, así como todas las demás partículas solubles en aceite. Con la segunda fase de la limpieza lo que consigues es retirar los restos del primer limpiador, así como todas las demás partículas solubles en agua (como el sudor). 

¿Y por qué no me gusta el agua micelar? En mi experiencia, cuando la he usado me ha parecido muy deshidratante. Sí es cierto que es muy eficaz para retirar los restos de maquillaje, pero también lo son los limpiadores de base oleosa y no resecan tanto la piel, así que es un cambio sencillo y que vuestra piel puede agradecer muchísimo. En cualquier caso, sí que la recomendaría frente a los limpiadores de base oleosa para retirar los restos de sombra de ojos y eyeliner, ya que en esa zona tan sensible puede resultaros incómoda la presencia del limpiador. 

Aunque en este post os hablé del tema en detalle, nunca está de más refrescar un poco la memoria acerca de cómo usar correctamente los productos de limpieza. En primer lugar, siempre hay que aplicar agua sobre la piel, a continuación debes tomar una pequeña cantidad del limpiador de base oleosa y extenderlo por la cara con las yemas de los dedos, masajeándola suavemente y con cuidado. A continuación, retirarás los restos de producto con una muselina que previamente habrás humedecido ligeramente. Seguidamente, humedece de nuevo la piel y aplica una pequeña cantidad del jabón o limpiador sobre tu piel, masajeándola de nuevo. Después sólo tendrás que aclararlo con más agua y continuar con el resto de tu rutina de belleza: tónico, sérum, booster e hidratante (y, si es tu rutina de mañana, protector solar). 

 

 

3. EXFOLIACIÓN: ¿ES IMPORTANTE?

A todos nos ha pasado alguna vez: notamos que nuestra piel está especialmente grasa, tenemos un exfoliante a mano y empezamos a usarlo como si no hubiera un mañana, pensando que nos limpiará mejor y conseguiremos que nuestra piel deje de estar tan aceitosa, pero las cosas no funcionan así. 

Recordaréis de este post que nuestra piel tiene tres capas: hipodermis, dermis y epidermis, y que ésta última tiene en su parte más exterior una barrera hidrolipídica formada por una emulsión de agua y aceite con un pH ligeramente ácido. Esta barrera hidrolipídica es la encargada de protegernos frente a todos los microorganismos de los que os he ido hablando. Si abusamos de la limpieza, lo que hacemos es retirar excesivamente el aceite de esta capa, por lo que nuestra piel se deshidrata y comienza a generar una cantidad excesiva de aceite para tratar de recuperar su equilibrio (y volviéndose así más grasa todavía). Si te exfolias a diario, contribuyes al desequilibrio de tu barrera de la piel, luchando contra ella innecesariamente. 

Esto no significa que no debas exfoliar, la exfoliación es fundamental para mantener tu piel saneada. Con la exfoliación retiras las pieles muertas que quedan depositadas progresivamente en la superficie de la piel, desobstruyendo los poros (para evitar que la piel se engrase) y permitiendo así que el resto de tu rutina de belleza sea más eficaz (puesto que los productos destinados a nutrirla e hidratarla podrán penetrar con mayor facilidad). Con el paso de los años, a nuestra piel cada vez le lleva más tiempo regenerarse, por lo que los exfoliantes son una excelente ayuda para tener un aspecto radiante. 

Por supuesto, como ocurre con todos los productos para el cuidado de la piel, hay muchísimas clases de exfoliantes, pero en el siguiente apartado os ayudaré a entender mejor los tipos básicos de exfoliantes para que sepáis cuidar a vuestra piel mucho mejor.

 

 

4. TIPOS DE EXFOLIANTES.

Hay dos tipos fundamentales de exfoliantes: los físicos y los químicos. Yo prefiero usar los exfoliantes químicos, aunque los físicos también los uso con cierta frecuencia para, con esta combinación, aportarle a mi piel todo lo que necesita.

Los exfoliantes físicos son aquellos que usan determinadas partículas o herramientas mecánicas para retirar las células muertas de nuestra piel (como es el Foreo, por ejemplo). En general, cuando piensas en un exfoliante piensas en uno de este tipo, como son aquellos geles limpiadores que incluyen pequeñas perlas que, al masajear nuestra piel, arrastran consigo las células muertas, como es este de Laiseven, que puedes conseguir en Amazon y en Druni. Además, en muchos casos, esas micropartículas no son biodegradables, por lo que al usarlos contribuimos a contaminar los océanos (y por ahí no paso!). En principio, mientras los uses con cuidado y sin demasiada frecuencia, no tienen problema. Sin embargo, abusar de este tipo de exfoliantes puede ser muy perjudicial para aquellos con la piel grasa o sensible. El principal problema que tienen estos exfoliantes es que su abrasión puede dar lugar a irritación o rojeces, por lo que yo prefiero usar exfoliantes químicos.  

De los exfoliantes químicos os hablé antes en este post. Hay dos tipos fundamentales: los Alpha Hydroxy Acids (AHA) y los Beta Hydroxy Acids (BHA). Este tipo de exfoliantes funcionan genial con las pieles más sensibles o con acné, ya que no provocan una abrasión que termine por irritarla y agravar vuestros problemas. Ya que los exfoliantes químicos vuelven la piel más fotosensible, es mejor usarlos durante el invierno, ya que en verano, si te expones al sol, pueden provocar hiperpigmentación, manchas y os podréis quemar más fácilmente.

Los AHAs más conocidos son el ácido láctico y el ácido glicólico (siendo el primero más suave que el segundo), aunque hay otros. Se caracterizan por disolver los enlaces que mantienen las células muertas unidas a la superficie de la piel, permitiendo así que éstas se desprendan y nuestra piel quede radiante. Hay que tener en cuenta que estos productos son potencialmente irritantes (al fin y al cabo son ácidos), por lo que no debes combinarlos con otros productos como aquellos como la vitamina C, también potencialmente irritante. Además, por su naturaleza, los AHAs hacen la piel más fotosensible, por lo que has de ser algo más cuidadoso con el sol durante la semana próxima a usarlos (aunque ya sabes que debes usar el protector solar a diario). Si quieres un buen AHA te recomendaría probar el tónico Pixi Glow Tonic (del que hablé en este post y que puedes conseguir en Amazon, en Sephora y en Lookfantastic).

Por otra parte, el BHA más conocido es el ácido salicílico, muy conocido por quienes tienen la piel con tendencia acnéica. ¿Y por qué funcionan tan bien estos productos? Pues porque los BHAs son solubles en grasas, por lo que pueden penetrar la piel en profundidad, limpiando los poros. Si quieres un buen BHA te recomendaría probar el booster The Ordinary Salicylic Acid 2% Solution, que puedes conseguir en Mankind y en Druni.

 

 

Cuéntame, ¿sabías limpiarte correctamente la cara? Como os conté, puede parecer algo muy sencillo pero nunca está de más leer algún truquillo que nos ayude a tener una piel más sana y radiante. Próximamente seguiré compartiendo otros posts relacionados con el tema para que sigáis aprendiendo sobre cómo cuidar correctamente vuestra piel.

 

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