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Todo lo que necesitas saber sobre la cosmética cruelty free

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¡Hola! Hoy voy a hablar de un tema por el que me habéis preguntado mucho y del que tenía muchas ganas de hablar: la cosmética cruelty free. Es un tema difícil de abarcar, ya que hay que tener en cuenta que la normativa sobre experimentación en animales no es la misma en Europa, Estados Unidos y China (los tres grandes mercados). Además, la falta de regulación de ciertos aspectos permite que haya zonas grises de las que las empresas pueden beneficiarse. ¿Quieres resolver todas tus dudas sobre la cosmética cruelty free? ¡Sigue leyendo!

En este post vas a encontrar los siguientes puntos:

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1. ¿QUÉ ENTENDEMOS POR COSMÉTICA CRUELTY FREE?

Cuando hablamos de productos cruelty free nos referimos a todos aquellos que no han sido testados en animales. Hoy en día podemos encontrar todo tipo de productos cruelty free, pero nos vamos a centrar en los cosméticos y todo lo que los rodea. La idea tras los productos cruelty free es sustituir la experimentación en animales por otro tipo de pruebas que no requieran la participación de animales. Cada vez hay formas más avanzados de comprobar que un producto es seguro para que lo utilicemos sobre nuestra piel, por lo que, en principio, la idea de dejar de lado la experimentación en animales es muy prometedora.

Aunque hoy en día son varias las organizaciones que comprueban que los distintos productos que compramos son efectivamente cruelty free (PETA y Cruelty Free International son dos de las más conocidas), no existe un único registro o una administración encargada de efectuar esas comprobaciones. Normalmente, cuando una de esas empresas analiza los productos de un fabricante, éste puede utilizar a continuación alguno de los sellos de calidad que vemos habitualmente (el conocido como leaping bunny o conejito cruelty free). Sin embargo, son muchos los fabricantes de cosméticos que adoptan sus propios sellos de calidad, sin que haya habido una comprobación por parte de terceros. Esto resulta controvertido, ya que es como si esos fabricantes se diesen a sí mismos una palmadita en la espalda por ser éticos y velar por los derechos de los animales, por lo que es fácil aprovecharse de la situación y utilizarla para obtener un mayor beneficio al asumir esa imagen de empresa cruelty free.

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2. ¿QUÉ NORMATIVA REGULA QUE LOS PRODUCTOS SEAN CRUELTY FREE?

Como mencionaba al principio de post, no existe una única normativa que regule la experimentación en animales para los cosméticos, por lo que tenemos que atender a la que sea aplicable en nuestro país. En este caso me voy a centrar en los tres mercados más importantes: Europa, Estados Unidos y China, ya que la mayor parte de cosméticos se fabrican en estos sitios.

La normativa europea sobre cosméticos cruelty free viene recogida en el Capítulo V del Reglamento (CE) 1223/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de noviembre de 2009, que entró completamente en vigor en 2013. En su Artículo 18 recoge la prohibición de la introducción en el mercado de cosméticos que hayan sido objeto de experimentación con animales (bien en relación a sus ingredientes, sus combinaciones de ingredientes o la formulación final). Además, también se prohíbe realizar ensayos en animales para productos cosméticos. Este Reglamento también contempla la posibilidad de establecer excepciones justificadas para ciertos ingredientes de uso general y que no puedan ser sustituidos por otros o para los casos en que no exista una alternativa a la experimentación con animales.

En Estados Unidos todavía no existe una norma única que regule la experimentación en animales para los cosméticos. En varios casos se han presentado proyectos de ley (como el actual Humane Cosmetics Act) tratando de establecer una regulación nacional, pero de momento no se ha conseguido aprobar ninguno. En lugar de crear una única norma, hay algunos estados que sí han regulado la materia, prohibiendo la experimentación en animales, como son los casos de California o de Illinois.

El caso de China es un poco particular. Hasta 2019 era obligatorio que cualquier empresa que quisiera importar allí sus productos los testara en animales (algo contradictorio, ya que los que se fabricasen en China no tenían por qué hacerlo). Sin embargo, recientemente se aprobó la utilización de pruebas alternativas en la Administrative Measures for the Filing of Non-Special Use Cosmetics. De esta forma, hasta 2019 no se podía considerar que las empresas que vendieran sus productos en China fueran cruelty free, ya que ese mercado requería los tests en animales. Hoy en día, al permitirse la realización de otras formas de experimentación sin animales, la situación ha cambiado, lo que significa que una empresa que venda en China ya no tiene por qué considerarse no cruelty free.

Como podéis ver, actualmente hay una importante tendencia hacia restringir la experimentación en animales y sustituirla por otros tipos de pruebas. Aunque es una muy buena noticia, aún queda un largo camino por recorrer. 

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3. ¿SON LOS INGREDIENTES DE LOS COSMÉTICOS CRUELTY FREE?

Como mencioné en el apartado anterior, tanto en la Unión Europea como en ciertas partes de Estados Unidos se ha prohibido la experimentación en animales con ingredientes destinados a fines cosméticos. Sin embargo, esto no significa que todos los ingredientes de los productos que afirman ser cruelty free lo sean también. Para entender esto hay que considerar varios aspectos.

Por una parte, debemos tener en cuenta que hay ingredientes que llevan muchísimos años utilizándose en cosmética. Esto implica que, aunque hoy en día no se experimente en animales con estos ingredientes, es posible que cuando se comenzó a plantear su utilización sí se testaran en animales. En este caso habría que plantearse si, al haberse experimentado hace años deberíamos considerar esos ingredientes como cruelty free. Además, ya que hay ciertos mercados en los que no se ha prohibido la experimentación en animales, es posible que en ellos se hayan hecho pruebas en animales antes de incorporar los productos a otros países en los que no se permiten esos experimentos.

Otro aspecto importante es que actualmente (en la Unión Europea) se ha prohibido la experimentación en animales de ingredientes, combinaciones de ingredientes y formulaciones finales con fines cosméticos (y esta parte es la que quiero resaltar). Cada vez surgen más ingredientes nuevos en cosmética, pero aunque no se experimente con animales para utilizarlos en cosmética es posible que sí se hayan hecho esos experimentos para destinar los ingredientes a otros fines (por ejemplo, farmacológicos). Por tanto, estos ingredientes no podrían considerarse cruelty free (aunque para utilizarlos como cosméticos no se hayan testado en animales).

La última consideración respecto a si los ingredientes de los cosméticos que utilizamos son realmente cruelty free parte de cómo se consiguen estos ingredientes. Hoy en día, cuando un fabricante necesita comprar ingredientes para sus productos puede recurrir a muchos proveedores. Hay ciertos ingredientes que pueden ser de origen animal o vegetal, por lo que el fabricante debe asegurarse que el ingrediente que compra a sus proveedores ha sido obtenido sin que sufran animales. En este caso, la integridad de los proveedores y del propio fabricante serán la clave para considerar que el producto es, efectivamente, cruelty free, por lo que deberás consultar directamente a la marca para saber las condiciones y garantías que exigen al adquirir sus ingredientes.

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4. ENTONCES, ¿LOS COSMÉTICOS QUE COMPRO SON REALMENTE CRUELTY FREE?

Esta pregunta no tiene una respuesta sencilla, como has podido comprobar. La fuente más fiable para asegurarte de que los productos que compras son realmente cruelty free será su propio fabricante, que es quien debe tomar todas las medidas necesarias para averiguar que se dan todas las condiciones para considerar a sus productos como cruelty free. 

Antes hablé de los logotipos indicando que los productos son cruelty free. Si te fijas en los productos que tengas en casa verás que los hay muy variados y que incluso algunas empresas utilizan los suyos propios. Al no haber una regulación específica para este tipo de productos es fácil que una empresa coloque un logotipo en su web y sus productos diciendo que son cruelty free simplemente para conseguir más ventas. No es ético, pero no hay nada que les impida hacerlo.

Hay que tener en cuenta además que, como mencioné antes, en la Unión Europea se prohibió hace años la experimentación en animales para la elaboración de cosméticos. Esto implica que, en principio, todos los productos elaborados y comercializados en la Unión Europea deberían ser cruelty free. Y si todos los productos que se venden aquí son cruelty free, ¿qué sentido tiene incluir un logo que indique que ciertos productos sí que son cruelty free? ¿No es simple marketing para diferenciarse de otras marcas? Al fin y al cabo, cuando una marca X afirma que no experimenta en animales hacen que nosotros, los consumidores, creamos que otras marcas sí lo hacen (pese a que, como he mencionado, ninguna de ellas experimenta en animales).

Por último, quiero hacer mención a un tema del que hablaré en más detalle en otro post: ¿los cosméticos cruelty free son veganos? No necesariamente. Aunque habitualmente encontramos que los mismos productos que se publicitan como cruelty free también son veganos, podemos encontrarnos con productos cruelty free que no sean veganos y viceversa. 

 

Como puedes ver, no es fácil saber si los cosméticos son realmente cruelty free, pero espero que con este artículo hayas aprendido un poco más sobre el tema. ¿Tú sueles comprar cosméticos cruelty free? ¿Y veganos? ¡Cuéntamelo en la sección de comentarios!

 

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Soy Nacho, un apasionado de la cosmética. Me encanta aprender y compartir lo que sé sobre el cuidado de la piel y leo artículos científicos para que tú no tengas que hacerlo. Quiero romper estereotipos porque creo que la cosmética no tiene género: la piel es piel.

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