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Parabenos: ¿debes evitarlos?

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¡Hola! Hoy os quiero hablar de un grupo de ingredientes especialmente polémico: los parabenos. Es habitual ver cosméticos que tratan de destacar por ser “sin parabenos”, algo que incluso vemos en anuncios de televisión, ¿pero realmente es mejor evitarlos? ¿Son peligrosos? Sigue leyendo si quieres conocerlos un poquito mejor.

En concreto, los temas que voy a tratar en este artículo son los siguientes:

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1. QUÉ SON LOS PARABENOS Y PARA QUÉ SE USAN EN COSMÉTICA.

Los parabenos son un conjunto de ingredientes ampliamente utilizados en cosmética (y en otras industrias como la alimentaria o la farmacéutica) por sus propiedades bactericidas y fungicidas. Su amplio historial de uso y de inocuidad son la causa de que se hayan convertido en conservantes tan habituales, aunque en los últimos años hayan adquirido una imagen bastante negativa (que más adelante veremos si realmente se merecen). 

Aunque no quiero entrar en tecnicismos, creo que es interesante tener una idea general sobre qué son exactamente los parabenos para poder hablar sobre ellos. Estos compuestos son ésteres del ácido p-hidroxibenzoico, principalmente de origen sintético y, con frecuencia, idénticos a los que podemos encontrar en la naturaleza. Algunos de los parabenos más habituales son methylparaben, ethylparaben, propylparaben y butylparaben. 

Como he mencionado, los parabenos son muy frecuentes en cosmética por su gran eficacia como conservantes, ya que inhiben la acción de diversos tipos de microorganismos que, de lo contrario, podrían causarnos graves enfermedades y dañarían nuestros cosméticos, haciendo que perdieran su estabilidad e incluso pudieran afectar al equilibrio de la microbiota de nuestra piel (los microorganismos que normalmente la habitan y que son parte fundamental de nuestro sistema inmune para mantenernos protegidos). 

En general, los parabenos son más eficaces frente a los hongos y las levaduras que contra las bacterias. Sin embargo, dado que cada clase de parabenos aporta distintos resultados, se suelen combinar para conseguir una mayor eficacia. 

¿Y por qué es tan importante incorporar conservantes en nuestros cosméticos? En la mayoría de casos, si nuestros cosméticos no incorporasen conservantes los microorganismos proliferarían en ellos, lo que puede resultar muy dañino para nuestra piel y nuestra salud general. 

Los conservantes nos ayudan a evitar la contaminación de los productos (algo que ocurre de forma fácil y habitual como, por ejemplo, cuando el producto entra en contacto directo con nuestra piel o incluso con el aire). Además, si conservamos nuestros cosméticos en un ambiente húmedo y cálido, como el baño, los microorganismos aprovechan para multiplicarse, por lo que los conservantes evitan su proliferación. 

Por último, debemos tener en cuenta la composición de la mayor parte de cosméticos que utilizamos, a base de agua, con diversas vitaminas entre sus ingredientes y con un pH ideal para mantener el equilibrio de nuestra piel (y que, por desgracia, también es el ideal para que se multipliquen los microorganismos). 

Aunque se podrían desarrollar cosméticos con un pH muy ácido o alcalino (lo que prevendría la aparición de microorganismos), éstos resultarían muy disruptivos para nuestra piel, cuyo pH oscila entre el 4.5 y el 5.9, por lo que se incorporan conservantes para prevenir la aparición de microorganismos. 

Como comprenderás, ya que en una inmensa cantidad de productos la presencia de conservantes es crucial para garantizar su estabilidad, es fundamental utilizar ingredientes que sean eficaces pero seguros. 

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2. ¿LOS PARABENOS SON PELIGROSOS?

Actualmente, los parabenos gozan de mala imagen y son muy cuestionados, algo que ha llevado a que algunas marcas incluso dejen de utilizarlos (algo que no siempre es positivo, como veremos más adelante). Desde mi punto de vista, adoptar este tipo de medidas sin que haya suficiente evidencia científica es un error, pero al final son las marcas las que deben decidir sobre la composición de sus productos (siempre en base a la legislación vigente, por supuesto).

Para saber si los parabenos son peligrosos debemos remontarnos a 2004, cuando se publicó un estudio científico (con bastantes carencias metodológicas) en el que se manifestaba que se habían hallado parabenos en células de cáncer de mama. Pinta mal, ¿no? Muchas asociaciones y medios de comunicación se hicieron eco de la noticia, ¡un ingrediente habitual de nuestros cosméticos estaba presente en tumores! Sin embargo, en lugar de prestar atención a lo que recogía el estudio, se quedaron con el titular. 

Este estudio se había realizado in vitro (sobre células aisladas, no sobre humanos), pero además carecía de un grupo control (tejido no canceroso), algo que le resta muchísima fiabilidad al estudio, ya que no se puede determinar si realmente existe una vinculación entre esos tumores y los parabenos. Curiosamente, meses más tarde, tras ver la gran repercusión mediática que recibió su estudio, el grupo de investigación indicó expresamente que no habían observado una vinculación entre los parabenos y los tumores, pero ya era tarde, la noticia se había extendido como la pólvora. 

Tras la publicación de ese estudio, saltaron muchas alarmas y se empezó a plantear la posibilidad de que los parabenos, tan presentes en nuestros cosméticos (y, como indiqué antes, en productos de alimentación y fármacos), pudieran afectar a nuestra salud, especialmente a nuestro sistema endocrino, responsable de la producción de hormonas. 

Para entender esas dudas relativas a nuestro sistema endocrino debemos fijarnos en un estudio de 1998 en el que se observó que determinados tipos de parabenos frecuentemente presentes en nuestros cosméticos (methylparaben, ethylparaben, propylparaben y butylparaben) podían actuar como estrógenos (hormonas sexuales femeninas). Sin embargo, es importante mencionar que en ese mismo estudio de 1998 se apreció que estos parabenos mostraron una actividad entre 10.000 y 100.000 veces menos potente que el estradiol, uno de los principales estrógenos naturalmente secretados por nuestro organismo. 

Quiero dejar claro algo muy importante: hasta la fecha no hay ningún estudio en humanos en el que se haya observado que los parabenos alteren el funcionamiento normal de nuestro sistema endocrino. Los parabenos que se absorben tras entrar en contacto con nuestra piel no permanecen en nuestro organismo, sino que se excretan a través de la orina.

Actualmente, la inmensa mayoría de organismos encargados de velar por la salud pública (la Comisión Europea, el CDC, CIR y la FDA estadounidenses, el Cancer Council Australiano, etc.) reconocen a los parabenos como sustancias seguras y que no son disruptores endocrinos, siguiendo los criterios de la evidencia científica disponible. 

En la Unión Europea existe una limitación por la que los cosméticos no pueden incorporar más de un 0.8% de parabenos, sin que un solo parabeno concreto pueda tener una concentración superior al 0.4%. Para ciertas formas de parabenos (propylparaben y butylparaben) se ha limitado su concentración máxima a 0.19%. Además de esto, por el momento se prohíbe el uso de cinco tipos de parabenos en cosmética (isopropylparaben, isobutylparaben, phenylparaben, benzylparaben y pentylparaben) al considerarse que no existe suficiente evidencia científica acerca de su seguridad. 

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3. ¿ES MEJOR UTILIZAR COSMÉTICOS SIN PARABENOS?

Ahora que ya sabes qué son los parabenos, qué nos aportan y las causas de la controversia que los rodea quizás te preguntes, ¿no sería mejor evitarlos? 

Actualmente hay muchos productos en los que se ha dejado de incorporar parabenos para tratar de evitar daños a la imagen de las marcas y alinearse con la perspectiva de muchos consumidores, aunque eso suponga ir en contra de la evidencia científica. Aunque muchas publicaciones hablen de los parabenos como ingredientes tóxicos, disruptores endocrinos o vinculados al cáncer de mama, hay que tener en cuenta que, como hemos visto a lo largo de este artículo, no se basan en lo que observa la ciencia, sino en lo que más llama la atención de los lectores. 

Partiendo de que, como vimos en el primer punto de este artículo, la mayor parte de cosméticos necesitan conservantes para así poder permanecer estables, tendría sentido pensar que sería más sencillo utilizar otros conservantes y evitar la potencial controversia vinculada a los parabenos. 

El motivo por el que se utilizan parabenos en lugar de otras alternativas es sencillo: no sólo son económicos y llevan siendo utilizados cerca de 100 años, sino que además son ingredientes que apenas dan lugar a alergias, mientras que con otros conservantes frecuentes (como el formaldehído o el quaternium-15) esas alergias son más habituales. Por otra parte, aunque han surgido nuevas alternativas, no hay suficiente evidencia científica apoyando su eficacia y seguridad, lo que hace que todavía no se deba extender su uso. 

La conclusión que se puede extraer de esto es muy simple, y es que evitar los parabenos en nuestros cosméticos (y su amplia trayectoria de seguridad y estabilidad) da lugar al uso de conservantes alternativos menos estudiados y que pueden ser más problemáticos para nuestra salud. 

Ya sabéis que para mí la única fuente fiable es la evidencia científica y yo lo tengo claro, no voy a dejar de usar cosméticos con parabenos.

 

¿Pensabas que los parabenos eran perjudiciales? ¿Sueles evitarlos en tus cosméticos? Si es así, ¿por qué tratas de evitarlos? ¡Dímelo en la sección de comentarios!

 

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Soy Nacho, un apasionado de la cosmética. Me encanta aprender y compartir lo que sé sobre el cuidado de la piel y leo artículos científicos para que tú no tengas que hacerlo. Quiero romper estereotipos porque creo que la cosmética no tiene género: la piel es piel.

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