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Acné: causas, tipos y tratamientos

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¡Hola! Viendo que mi artículo sobre las manchas, sus tipos y las mejores formas de tratarlas tuvo mucho éxito hoy quiero hablaros de un tema que preocupa a muchísima gente: el acné. Si lo padeces (o lo has padecido) y quieres aprender más sobre él, qué tipos existen y las mejores formas para tratarlo, ¡sigue leyendo! 

En concreto, los temas que vas a encontrar en este artículo son los siguientes:

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1. ¿QUÉ ES EL ACNÉ?

El acné (acne vulgaris) es un problema muy común de la piel. Afecta a aproximadamente el 60% de jóvenes entre 15 y 24 años y también aparece de forma frecuente durante la edad adulta, especialmente en mujeres. 

¿Pero qué es exactamente el acné? Es una enfermedad inflamatoria crónica que surge normalmente como consecuencia de diversos factores, entre otros: 

  • Excesiva producción de sebo.
  • Mayor presencia en la microbiota de la piel de Cutibacterium acnes (anteriormente conocido como Propionibacterium acnes, un tipo de bacteria asociada al acné y normalmente presente en nuestra piel incluso si no padezcamos esta condición, aunque es más virulenta en quienes sí lo padecen).
  • Proliferación excesiva de queratinocitos (las células más comunes en la epidermis).
  • Alteraciones del sistema inmune. 

Además de esto, se han observado otros factores que pueden influir en la aparición del acné, como son el historial familiar, el estrés, llevar a cabo una rutina poco adecuada de cuidado de la piel (debido al uso de productos irritantes y que debiliten la barrera de la piel, o la dieta (pese a la creencia extendida de que hay una relación entre el acné y el consumo de lácteos o chocolate todavía no hay suficiente evidencia que lo respalde, aunque una dieta equilibrada es siempre fundamental para mantener nuestra salud).

Ahora que ya tienes una visión global de los posibles factores que dan lugar a la aparición del acné creo que es importante describir de forma clara los signos y síntomas más habituales. Aunque todavía es necesario investigar más para determinar de forma clara el orden en que se dan todos los acontecimientos que dan lugar a la aparición de acné, se puede resumir de forma sencilla. El acné aparece como consecuencia de una obstrucción de los folículos pilosos (donde nace el vello) por un exceso de queratina (esa proliferación excesiva de queratinocitos que mencionaba antes), lo que deriva en la colonización por Cutibacterium acnes e inflamación. Esa obstrucción da lugar a la aparición de comedones abiertos (puntos negros) o cerrados (puntos blancos) y lesiones inflamatorias: pústulas o quistes (nódulos). Esos comedones pueden dar lugar a inflamación o no, dependiendo de cada caso. 

Con frecuencia, pese a existir tratamientos eficaces para resolverlo, el acné deriva en otros problemas cutáneos, como pueden ser la aparición de manchas (normalmente en forma de hiperpigmentación postinflamatoria) o cicatrices. 

Además de las alteraciones visibles en la piel, el acné también supone un importante impacto a nivel psicológico (mayor que el causado por otras enfermedades crónicas) tanto en adolescentes como en adultos, afectando a la imagen que tenemos de nosotros mismos, dando lugar a la aparición de insatisfacción y disminuyendo nuestra autoestima. De hecho, se ha observado una relación entre el acné, la depresión y la ansiedad, y es que la popularización de la piel perfecta (en publicidad, redes sociales y medios de comunicación) hace que, de forma consciente o inconsciente, nos comparemos con esos modelos de piel ideal y sintamos que no estamos a la altura.

Aunque se trata de una condición compleja y son muchos los factores que pueden dar lugar a su aparición hay que mantener una línea de pensamiento positiva: hay tratamientos eficaces para reducir el acné, pero la constancia y la persistencia a la hora de seguir dichos tratamientos serán fundamentales para conseguir deshacernos de él.

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2. TIPOS DE ACNÉ.

Clasificar el acné no es sencillo, y es que existen numerosas clasificaciones para distinguir los distintos tipos, de manera que no existe un criterio uniforme globalmente aceptado. En cualquier caso, siguiendo los criterios de la Academia Española de Dermatología y Venereología, que parte de lo establecido por la American Academy of Dermatology, diferenciaremos entre acné comedoniano, papulopustuloso y nodular (quístico). A su vez, estos tres tipos pueden ser leves, moderados o graves en función del grado de afectación. 

 

  • Acné comedoniano.

Cuando hablamos de este tipo de acné partimos de la base de que no existe inflamación. Se puede identificar porque conforma pequeños bultitos del mismo tono de nuestra piel. El acné comedoniano aparece en forma de comedones abiertos (puntos negros) o cerrados (puntos blancos), causados por la obstrucción de los poros. Si no se actúa sobre estos comedones pueden dar lugar a inflamación y, por tanto, al siguiente tipo de acné. En general no suelen aparecer cicatrices derivadas de este tipo de acné.

 

  • Acné papulopustuloso.

Se caracteriza por la aparición de pústulas o pápulas derivadas de la inflamación de los comedones. Son lo que normalmente conocemos como granitos o espinillas, más visibles y que habitualmente se ven ligeramente enrojecidos. Dependiendo de la duración y el grado de inflamación la aparición de cicatrices puede ser más o menos frecuente. 

 

  • Acné nodular (quístico).

Este tipo de acné se caracteriza por su gran inflamación. En general, se considera la forma más grave de acné. Lo conforman bultos dolorosos bajo la superficie de la piel (más profundos que las pápulas o pústulas y habitualmente de mayor tamaño). Es habitual la aparición de cicatrices e hiperpigmentación derivadas de su aparición

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3. CÓMO PREVENIR EL ACNÉ.

Ahora que ya tienes una idea más clara de qué es exactamente el acné, cuáles son los factores que lo causan y puedes distinguir entre los tipos básicos de acné seguramente te estés preguntando qué puedes hacer para evitar su aparición. 

Como mencioné antes, las causas que originan el acné son múltiples, por lo que no tiene sentido considerar que se debe a un único factor. Por eso, para prevenir el acné debemos adoptar una perspectiva global (holística) y hacer diversos cambios en nuestro estilo de vida que nos ayuden a evitar su aparición, entre otros:

  • Mantén un estilo de vida saludable. Aunque puede parecer una obviedad, llevar un estilo de vida saludable es fundamental para mantener nuestra salud, y muchos de estos hábitos inciden directamente sobre la aparición de acné. Aunque este concepto es muy amplio, la mayoría tenemos claro lo que implica: no fumar, seguir una dieta equilibrada, dormir lo suficiente, hacer ejercicio de manera moderada, mantener un nivel adecuado de socialización y actividad mental, etc. 
  • Evita el estrés. El estrés es capaz de afectar a nuestra vida diaria de muchas formas. No sólo deteriora gravemente nuestra salud mental, sino también nuestro estado físico. Es uno de los principales factores asociados a la aparición de acné, principalmente como consecuencia de nuestra respuesta hormonal a ese estrés.
  • Duerme adecuadamente. Llevamos un estilo de vida caótico y desorganizado en el que, con demasiada frecuencia, nuestra salud deja de ser una de nuestras prioridades básicas. Es imprescindible dormir, al menos, 7 horas diarias, para mantener un estilo de vida saludable. Dormir correctamente nos afecta más de lo que parece, así que piénsatelo dos veces antes de ver un capítulo más de esa serie tan adictiva. En relación al sueño hay un aspecto importante que te puede ayudar a prevenir el acné y que quizás pases por alto: ¿cambias con frecuencia la funda de la almohada? Es aconsejable cambiar la funda de la almohada cada dos días, ya que pasamos muchas horas en contacto con ella durante la noche, por lo que es fácil que se acumulen microorganismos que pueden desequilibrar tu piel. 
  • Ten una rutina de belleza adecuada. Soy muy insistente con este aspecto, pero es crucial para mantener tu piel equilibrada. Aunque no tengas ningún tipo de preocupación es imprescindible que sigas, al menos, una rutina básica de limpieza, hidratación y protección solar. Ya que estamos hablando de acné quiero incidir sobre un error muy común: no utilices limpiadores agresivos ni exfoliantes a diario. Aunque puedan dejar una primera sensación de gran limpieza, lo único que consiguen es desequilibrar tu barrera hidrolipídica y favorecer la producción de sebo, por lo que es importante encontrar un limpiador suave pero eficaz. Esto permitirá que tu piel permanezca sana y, en caso de que desarrolles algún tipo de preocupación, tendrás una buena base sobre la que conseguir mitigar ese nuevo problema. 

Puede parecer que estas medidas son obvias o que, en apariencia, no tienen por qué ayudarte a prevenir el acné, pero hay que entender que llevar un estilo de vida saludable es crucial para mantener el equilibrio en nuestro cuerpo (lo que incluye también el equilibrio de nuestra piel). Si adoptas estos hábitos hoy, tendrás una vida mucho más sana, lo que te ayudará a prevenir otros muchos problemas y enfermedades.

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4. CÓMO TRATAR EL ACNÉ.

Quiero dedicar un momento a dejar claro un aspecto muy importante acerca del cuidado de tu piel: si hay alguna preocupación que te preocupa especialmente lo primero que debes hacer es, sin dudarlo, acudir a tu médico. Él es quien dispone del conocimiento y las herramientas necesarias para valorar tu caso adecuadamente y determinar el tratamiento que mejor se ajusta a ti. 

En cualquier caso, sin incidir en los posibles tratamientos médicos que te puede prescribir tu médico de cabecera o tu dermatólogo, creo que es importante conocer las distintas opciones de tratamientos cosméticos disponibles y que te pueden ayudar a recuperar el equilibrio de tu piel y deshacerte del acné.

No olvides que los productos de los que voy a hablar a continuación no serán eficaces si no mantienes una rutina básica de belleza de forma estricta, ya que para que nuestra piel sea capaz de regenerarse es importante que mantengamos cubiertas todas sus necesidades básicas.

 

  • Retinoides.

Los retinoides, sobre los que puedes leer más en esta guía, son ingredientes magníficos y un tratamiento clásico del acné. Son especialmente eficaces frente al acné comedoniano por su acción antiinflamatoria y su gran capacidad comedolítica (ayudan a evitar la obstrucción de los poros). Los retinoides que han mostrado mayor eficacia para tratar el acné son el adapaleno, el tazaroteno y la isotretinoína. Sin embargo, como explico en mi guía sobre retinoides, es importante empezar a incorporar este tipo de productos a nuestras rutinas de belleza de manera progresiva, ya que son potencialmente irritantes (y pueden causar abundantes efectos secundarios) y es crucial que nuestra piel desarrolle tolerancia a ellos. Si quieres empezar a incorporar retinoides a tus rutinas de belleza te aconsejo seguir los consejos que puedes encontrar en este artículo. 

 

  • Peróxido de benzoílo.

El peróxido de benzoílo (que encontrarás en los listados de ingredientes de tus cosméticos como Benzoyl peroxide) te aportará tres grandes beneficios a la hora de tratar el acné: es antibacteriano (por lo que elimina la Cutibacterium acnes), es antiinflamatorio y, además, es comedolítico, por lo que reduce la obstrucción de los poros. 

Este tratamiento se encuentra disponible en distintos formatos, desde geles limpiadores hasta cremas hidratantes, y la concentración recomendada para tratar el acné oscila entre el 2.5 y el 10%. Para quienes tienen piel sensible se recomienda utilizar productos con una menor concentración y, preferentemente, que se enjuaguen (como pueden ser los limpiadores).

 

  • BHA (Ácido salicílico).

El ácido salicílico es uno de los grandes aliados de quienes tenemos la piel mixta o grasa. Este ácido exfoliante actúa al mismo tiempo sobre la superficie de la piel (retirando la capa más externa de células muertas) y sobre el interior de los poros (es un ingrediente comedolítico, igual que los retinoides). Se ha observado que es más eficaz en concentraciones entre 0.5 y 2%. En mi guía sobre ácidos exfoliantes puedes encontrar una explicación mucho más detallada sobre sus funciones y la forma correcta de utilizarlo, y si quieres una recomendación de un producto que a mí me ha aportado un resultado excelente, te aconsejo leer esta review.

 

  • AHAs. 

Los Alpha Hydroxy Acids (AHAs o alfahidroxiácidos) son un amplio conjunto de exfoliantes muy comunes en cosmética. En este otro artículo puedes encontrar mucha más información acerca de los distintos tipos de ácidos exfoliantes existentes, sus características y en qué casos son más eficaces.

Quiero hacer mención a un ácido concreto que es especialmente interesante a la hora de tratar el acné: el ácido azelaico, que te beneficiará por su actividad antibacterial y antiinflamatoria y por su capacidad queratolítica (ayuda a abrir los comedones). Este ácido exfoliante es ideal para quienes tienen piel sensible y, además, ayuda a reducir la hiperpigmentación postinflamatoria asociada al acné. 

Si quieres empezar a incorporar ácido azelaico a tus rutinas de belleza recuerda hacerlo de manera progresiva (y, por supuesto, haciendo el test del parche antes). Un buen producto que puedes utilizar es este de The Ordinary.

 

  • Niacinamida.

La niacinamida es otro de los grandes aliados de quienes tenemos piel mixta o grasa. Entre sus virtudes encontramos que ayuda a reequilibrar los niveles de aceite de la piel y a reducir la inflamación (algo especialmente interesante para quienes tienen piel sensible). Aunque hay estudios que han analizado de forma específica su eficacia como tratamiento del acné, es necesario investigar más este aspecto para poder valorarla de forma efectiva. Por tanto, aunque quizás no sea suficiente como único tratamiento, incorporar un serum de niacinamida a tus rutinas de belleza puede ser un muy buen complemento a tratamientos más potentes.

Si quieres empezar a utilizar niacinamida y no sabes qué producto usar, te recomiendo este de The Ordinary y este otro de Paula’s Choice.  

Hay que tener en cuenta que los tratamientos que acabo de indicar son todos cosméticos, por lo que tienen limitaciones y pueden ser menos eficaces que otros tratamientos médicos que te puedan prescribir, como los antibióticos, la isotretinoína, los anticonceptivos orales o los corticoesteroides. Si crees que estás desarrollando acné es importante que consultes inmediatamente a tu médico para así evitar que tu caso se agrave y empezar con el tratamiento más adecuado a tu caso lo antes posible. 

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5. CICATRICES Y MANCHAS DERIVADAS DEL ACNÉ.

Aunque tengo intención de escribir un post más completo acerca de este tema, creo que es importante hablar de cicatrices, marcas y manchas por lo frecuente que es su aparición, especialmente en casos graves de acné nodular o quístico.

Las cicatrices o marcas del acné son complejas y, en general, difíciles de tratar. Normalmente se distingue entre cicatrices atróficas e hipertróficas, siendo las primeras mucho más frecuentes. Entre las cicatrices atróficas podemos distinguir cicatrices en pica-hielo (estrechas y muy profundas), cicatrices onduladas o rolling (con un ancho que oscila entre los 4 y los 5 mm, tienen apariencia de pequeñas depresiones superficiales y onduladas) y cicatrices en furgón o boxcar (pueden ser profundas o superficiales, tienen bordes bien definidos y su ancho oscila entre 2 y 4 mm). Todas estas cicatrices deben ser tratadas por un especialista.

Como expliqué en detalle en mi post sobre manchas de la piel, la hiperpigmentación postinflamatoria y la hipopigmentación postinflamatoria son manchas derivadas de lesiones, siendo una de sus posibles causas el acné. En el caso de la hiperpigmentación, la incorporación a nuestras rutinas de ciertos AHAs y de retinoides (como los que he indicado anteriormente) ayudan a reducir la mancha, pero es importante que acudas a tu médico para que determine el tratamiento más adecuado para tu caso concreto.

Por último, también podemos observar la aparición de eritemas postinflamatorios, hasta ahora poco estudiados y que se diferencian de la hiperpigmentación en que presentan un tono rosáceo o rojizo. En general, hay ciertos ingredientes que pueden ayudar a mejorar estas rojeces, como son la niacinamida, el ácido azelaico y los antioxidantes. 

Soy consciente de que las manchas y las cicatrices también llevan asociada una importante carga psicológica, pero recuerda que si das con un buen especialista, te ayudará a tratarlas y mejorarlas. 

 

Espero que este artículo te haya servido para tener un conocimiento más claro acerca del acné, sus causas y los posibles tratamientos existentes. En cualquier caso, como indiqué anteriormente, recuerda que si te preocupa especialmente es fundamental que acudas a tu médico.

 

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Soy Nacho, un apasionado de la cosmética. Me encanta aprender y compartir lo que sé sobre el cuidado de la piel y leo artículos científicos para que tú no tengas que hacerlo. Quiero romper estereotipos porque creo que la cosmética no tiene género: la piel es piel.

2 comentarios

  1. Pedro

    Hola,

    El dermatólogo me ha recetado un gel de clindamicina (según prospecto, tratamiento del acné vulgar de intensidad leve a moderada) por unos granos que me han salido.

    Mis dudas son:

    1- ¿Debo mantener mi rutina como siempre? (loción after, bálsamo after, tónico, hialurónico, crema hidratante y protector solar, por este orden). O quizás la deba modificar.

    2- La textura es gel. ¿En qué orden debo poner el medicamento? (el tónico es Klairs, la crema hidratante es la Klairs supple Preparation). Tengo dudas, aunque lo aplicaría al final antes del protector solar

    Gracias.

    Pedro

    • Nacho · The Moisturizer

      Hola Pedro! 😊

      Aunque en principio te recomendaría continuar con tus rutinas de belleza, al tratarse de un medicamento prescrito por tu dermatólogo te aconsejo consultarle a él, ya que puede aportarte información más concreta sobre cómo el medicamento puede reaccionar con los cosméticos que utilizas 😉

      Un saludo,
      Nacho.

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